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Solar System Scope es un sitio Web para visitar el sistema solar en 3D de forma interactiva. Solar System Scope es una aplicación divulgativa de astronomía realizada en Flash, tiene un buen diseño, es fácil de manejar y su velocidad de ejecución es notable. La he probado sobre Firefox 4 en Windows 7 y con el mismo navegador en Ubuntu 11.04 Natty Narwhal. Funciona sin problemas en ambos casos.
Solar System Scope se inicia de forma automática al acceder al portal y mientras no ejecutemos ninguna acción, nos irá mostrando sus posibilidades en una animación con una velocidad de hasta 30 fotogramas por segundo. En una pantalla grande resulta muy llamativa.
Los controles de Solar System Scope están repartidos sobre los cuatro bordes del área de navegación. En la parte superior tenemos 5 botones, "acerca de" en el icono representativo del logotipo, control de audio, idiomas (Inglés y Esloveno), mostrar/ocultar interfaz y maximizar pantalla.
En el lado derecho tenemos una regla graduada para accionar el zoom, máximo en la parte superior, mínimo en la inferior. El zoom también se activa con la rueda del ratón. En el borde inferior disponemos de los controles de tiempo: un reloj configurable, fecha para avanzar o retroceder en el calendario y tres botones para retroceso rápido, avance y avance rápido. Se pueden configurar, luego vemos cómo.
En el lado izquierdo tenemos los botones principales, más grandes que el resto, agrupados en tres pestañas. En la superior, hay una flecha acompañada del signo de interrogación. Sirve para configurar la información contextual que obtenemos apuntando con el ratón a un objeto. Dispone de cuatro opciones, las tres primeras están operativas para ver/ocultar información sobre: planetas y la Luna, estrellas, botones e interfaz. La cuarta está pendiente de desarrollo.
El icono que representa una mano con el dedo índice apuntando, que puede activarse o no, permite en el modo "heliocéntrico" desplazar un planeta sobre su órbita en el tiempo. La pestaña de un sólo icono permite la selección de vistas: heliocéntrica, geocéntrica y panorámica (telescopio).
La pestaña inferior dispone de tres botones: configuración, búsqueda e información. Las opciones del primero están casi completas, no así las otros dos, que aún no están implementados. Esto da idea de que el proyecto Solar System Scope está todavía en una fase temprana de su desarrollo.
Las opciones de configuración habilitadas son: "planetas y Luna", "estrellas y constelaciones", "coordenadas del punto de observación", opciones de "tiempo" y "reset" de la vista heliocéntrica.
En "planetas y Luna" tenemos tipos de órbita (solo funciona la heliocéntrica de momento), mostrar/ocultar nombres de los planetas, mostrar/ocultar órbitas, control de escala de distancias y escala de tamaños de planetas y Luna.
En "estrellas y constelaciones", podemos configurar si queremos ver o no las líneas de las constelaciones así como sus nombres. En "coordenadas del punto de observación" podemos determinar el lugar de observación desde la Tierra. Pueden elegirse sitios ya configurados, Greenwich es el punto por defecto, o seleccionar coordenadas en función de longitud y latitud.
En "time settings", las zonas horarias y el acelerador temporal, de forma que otorguemos al botón play (en la parte inferior de la pantalla), una velocidad entre 1 y 4 días por segundo, y en avance o retroceso rápido entre 2 y 21 días por segundo.
Para iniciar la visita virtual interrumpimos la animación de bienvenida pulsando sobre cualquier parte de la pantalla interactiva. Por defecto, la vista mostrada es la heliocéntrica. La navegación en Solar System Scope se realizada con el ratón. La rueda central mueve el zoom. Con el botón izquierdo pulsado, moviendo éste a derecha e izquierda, rotamos el punto de vista con centro de giro en el Sol, de arriba hacia abajo, modificamos el punto de vista de la cámara virtual.
Pasando el ratón por un planeta, aparecen dos pequeños iconos. El de la izquierda sirve para visitar el planeta, el de la derecha, para calcular la distancia respecto de otro. "Visitar" supone hacer un zoom casi máximo sobre el objeto visitado. En este modo, con el botón izquierdo del ratón pulsado, se puede rotar el objeto en todas las direcciones posibles.
El mismo icono que nos ha permitido visitar un planeta, si se pulsa otra vez, nos devuelve a la vista anterior a la visita. El cálculo de distancias en muy interesante, ya que proporciona ésta de acuerdo con la posición real de los dos objetos comparados en función del tiempo.
Hoy, por ejemplo, la distancia entre la Tierra y la Luna es de 379.610 km según el programa. Si ahora cambiamos a la vista geocéntrica, se mantiene la medición, observamos la Tierra desde el meridiano de Greenwich, está amaneciendo sobre el Atlántico y la Luna está en cuarto creciente.
Otra prestación interesante es ir desplazando el ratón por el fondo del Universo, los puntos más brillantes corresponden a las estrellas más visibles. En la vista de cámara que estoy manejando, en la parte superior a la izquierda de la zona de penumbra, si marco el primer punto luminoso que destaca, me informa de que es la estrella Procyon, que se encuentra a 11,41 años luz.
Solar System Scope aún no está concluido como hemos visto, pero es una aplicación interesante que permite tener una visión esquemática del Universo circundante y curiosa para iniciarse en el apasionante mundo de la astronomía.
Te invito a que la pruebes y juegues con los controles. Puedes predecir algún eclipse y demostrar a tus amigos que, según esta aplicación, la supuesta alineación planetaria prevista por los Mayas en diciembre de 2012 no va a producirse y no será el fin del mundo.
Web | Solar System Scope
En Xataka Ciencia | Simulador del Sistema Solar
Un estudio de la Universidad de Provence en Marsella (Francia), que ha empleado la medición de la geometría de pares de galaxias distantes, confirma que el Universo es plano e indican que la energía oscura es probablemente la constante cosmológica de Einstein. Los resultados del trabajo se publican en la...
En un experimento para hacer colisionar núcleos de plomo en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, un equipo de físicos ha descubierto que el Universo primitivo no sólo era extremadamente caliente y denso, sino que tenía la consistencia de un líquido.
Roger Penrose, uno de los físicos más prestigiosos del mundo, acaba de anunciar el hallazgo de evidencias sobre un Universo que existió antes del actual. Si Penrose tiene razón, y suele tenerla a menudo, los extraños "círculos concéntricos" descubiertos por el satélite WMAP en el fondo cósmico de microondas obligarían a reescribir las teorías cosmológicas actuales. ¿Hubo otro Big Bang antes del Big Bang?
Los físicos suelen cuestionar cada descubrimiento o teoría que presenta un colega. Pero uno de los puntos en que todos suelen estar de acuerdo es en el origen de nuestro Universo. La teoría más aceptada dice que hace unos 13.700 millones de años tuvo lugar un evento extraordinario, al que llamamos Big Bang (Gran Explosión) que no solo originó toda la materia que hoy observamos sino también las leyes físicas que rigen su existencia, incluidos el espacio y el tiempo. El hecho de que haya sido el propio Big Bang el que originó el tiempo hace que, si la teoria actual fuese 100% correcta, no tenga mucho sentido hablar de eventos que hayan ocurrido antes que esta super explosión. Sin embargo, imágenes tomadas por el satélite WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) y analizadas por el prestigioso físico Roger Penrose -si aún no leíste sus libros "La Nueva Mente del Emperador" (1991) o "Lo grande, lo pequeño y la mente humana" (1999)no tienes idea de lo que te estás perdiendo- podrían evidenciar la existencia de un Universo anterior al que hoy ocupamos.
Visto en Neoteo: ¿Existió otro Universo antes del Big Bang?No se trata de un descubrimiento menor. En absoluto. Si la hipótesis de Penrose es correcta, los extraños "círculos concéntricos" que aparecen sobre el fondo cósmico de microondas y fotografiados por el WMAP serian la prueba de que en realidad ni el espacio ni el tiempo comenzaron con "el" Big Bang, sino que el Universo efectúa un ciclo -probablemente infinito- de "rebotes", cada ciclo comenzando con un nuevo Big Bang. Penrose, basándose en estas imágenes, sostiene que lo que actualmente percibimos como "nuestro universo" no es más que uno de los muchos ciclos por los que transita El Universo. Solo se trata de uno de muchos, no es el primero, ni será el último. Por supuesto, al conocer la noticia más de cuatro físicos se han metido de cabeza dentro de un frasco de tranquilizantes, ya que este nuevo concepto demuele los cimientos del modelo cosmológico del Universo inflacionario al que casi toda la comunidad científica subscribe.
Visto en Neoteo: ¿Existió otro Universo antes del Big Bang?Por supuesto, Penrose ha pasado bastante tiempo analizando los datos disponibles antes de lanzar semejante bombazo. Además de las imágenes del WMAP, el físico se ha planteado, por ejemplo, si realmente el estado de entropía existente antes de la existencia del Universo actual era el adecuado para que tuviese lugar el Big Bang. La primer consecuencia que tiene el modelo propuesto por Penrose es que, tarde o temprano, el Universo dejará de expandirse y colapsará sobre si mismo, en un "Big Crunch" cósmico para luego volver a explotar, dando lugar a un nuevo ciclo. En realidad, la idea no es nueva -los físicos discutieron durante décadas sobre si algún día el universo colapsaría sobre si mismo o no- pero hasta ahora no había pruebas que corroboraran esa teoría. El fondo cósmico de microondas, compuesto por los "residuos" electromagnéticos del propio Big Bang y detectable en cualquier dirección del espacio hacia la que apuntemos un telescopio, podría ser la primer prueba irrefutable de que el Universo inflacionario no existe.
Visto en Neoteo: ¿Existió otro Universo antes del Big Bang?Los "círculos" fotografiados por WMAP y analizados a lo largo de 7 años por el mismo Penrose junto a su colega Vahe Gurzadyan, corresponden a regiones del Universo que son más "frías" que el resto. Estos científicos afirman que a través de esas regiones estamos atisbando los restos del Universo que existió en el ciclo anterior. Dejando de lado las fórmulas y teorías avanzadas, si el Big Bang hubiese tenido las características que describe el modelo actual, ese fondo debería tener una temperatura muy uniforme, algo que estos círculos desmienten categóricamente. Si no hay algún error en WMAP o en el razonamiento de Penrose y Gurzadyan, el destino del Universo será algo muy diferente a lo que creíamos hasta hoy.
María Cruz Gálvez-Ortiz y el Dr. John Barnes, astrónomos de la Universidad de Hertfordshire, han participado junto a otros astrónomos europeos en el descubrimiento del exoplaneta más joven conocido alrededor de una estrella de tipo solar, que ha sido bautizado como BD+20 1790b.
Explicación dada por Carl Sagan del origen del universo en el capítulo 13 de la serie Cosmo
Mientras que el mundo sigue esperando que el Large Hadron Collider (LHC) comience a escupir datos, los físicos de otros laboratorios, con medios mucho más modestos, siguen haciendo descubrimientos importantes. En el Laboratorio Nacional Brookhaven acaban de "calentar" la materia hasta los 4 billones de grados centígrados, algo así como 250 mil veces más que la temperatura del núcleo del Sol. A esa temperatura, la materia se convierte en una especie de "sopa", idéntica a la que existía instantes después del nacimiento del universo. Pero, ¿para que sirve todo esto?
Muchas veces pueden obtener resultados asombrosos con medios relativamente limitados. Sabemos que un consorcio integrado por un buen puñado de países ha gastado bastante mas de 6.000 millones de dólares para construir al Large Hadron Collider (LHC), destinado a convertirse en el padre de todos los aceleradores de partículas, pero que por uno u otro motivo aún no se lo ha podido utilizar para recuperar siquiera una parte de esa inversión. Por otra parte, equipos de científicos más pequeños, con recursos más modestos, han hecho avances que los colocan bastante cerca de descubrir el -a estas alturas místico- Boson de Higgs. La física de las altas energías requiere de máquinas increíbles para realizar sus descubrimientos, pero también de mucho ingenio e imaginación a la hora de diseñar sus experimentos. Eso es lo que han demostrado los científicos del Laboratorio Nacional Brookhaven del Departamento de Energía estadounidense, en Nueva York.
Visto en Neoteo: La temperatura del Big Bang en el laboratorioUtilizando un acelerador de átomos llamado Acelerador Relativista de Iones Pesados (RHIC por sus siglas en inglés), un dispositivo mucho más pequeño (y barato) que el LHC, hicieron chocar entre si iones de oro. Viajando a lo largo de un circuito cerrado de casi 3,9 kilómetros de largo, los núcleos de oro alcanzaron una velocidad cercana a la de la luz, antes de chocar con otro haz que gira en sentido opuesto. Con esos impactos lograron producir explosiones supercalientes con una duración de unos pocos milisegundos. La temperatura que alcanzaron esos iones al golpear unos sobre otros a velocidades cercanas a la de la luz fue de unos cuatro billones de grados centígrados, calor suficiente para convertir la materia en la especie de "sopa" que existió microsegundos después del nacimiento del universo.
Por supuesto, se trata de la temperatura más alta jamás conseguida en un laboratorio. A pesar de la breve duración del experimento, los físicos obtuvieron datos fundamentales sobre el comportamiento de la materia en esas condiciones, material que los mantendrá ocupados durante años. Para tener una idea de lo que significan "4 billones de grados" basta con recordar que es una temperatura 250 mil veces mayor que la que se puede encontrar en el centro de una estrella como el Sol. Es muy posible que en los últimos 15 mil millones de años -tiempo transcurrido desde el Big Bang- no haya habido una temperatura así de alta (al menos creada de forma natural) en todo el universo.
Steven Vigdor, uno de los científicos del Laboratorio Nacional Brookhaven, durante una conferencia de prensa realizada en la Sociedad de Física de Estados Unidos, en Washington, declaró que "esa temperatura es lo suficientemente alta como para fundir los protones y neutrones". En realidad, "fundir" quizás no sea el término exacto, pero ilustra claramente qué ocurre con esas partículas cuando se las somete a temperaturas tan altas. En efecto, las partículas que forman átomos están hechas a su vez de componentes más pequeños llamados quarks y gluones. Como resultados de estos impactos, los electrones y protones se "desarman" (o "funden") en sus partículas elementales. Para los físicos teóricos, este tipo de experimento ayudará a encontrar las pequeñas irregularidades que pueden explicar por qué la materia surgió en el universo. Desde el punto de vista práctico, al igual que otros tantos experimentos físicos, la información obtenida en Brookhaven puede tener aplicaciones en el campo de la "spintrónica", la ciencia que intenta construir aparatos informáticos más pequeños, rápidos y potentes basando su funcionamiento en el spin de los electrones en lugar de su carga.
"El RHIC fue diseñado para crear materia a temperaturas halladas por primera vez en el universo primitivo", explica Vigdor. "¿Qué tan caliente es eso? Bien, la temperatura estimada para derretir protones y neutrones es 2 billones de grados", la mitad de la conseguida en el laboratorio. Vigdor da más ejemplos: "El centro del Sol se encuentra a unos 50 millones de grados centígrados, el acero se derrite a 1.800 grados y la temperatura media del universo está actualmente en 0,7 grados centígrados sobre el cero absoluto." Las condiciones obtenidas en el RHIC recrean del momento justo antes de que la sopa de quarks y gluones se condensara en hadrones (como los neutrones y protones), las partículas de la materia que componen actualmente gran parte del universo. El LHC, cuando esté en funcionamiento, puede hacer chocar entre sí átomos de plomo, más pesados que los de oro, para reproducir las condiciones existentes incluso al nacimiento del universo. Pero para eso deberemos esperar un poco más.
Finalmente, llegará el día en que se extinga completamente la vida en la Tierra. Puede ser mañana o dentro de millones de años, pero ocurrirá. Dejando las especulaciones de lado, hasta donde sabemos, es el único sitio del Universo que posee vida. Pero existe la posibilidad de sembrar las semillas de la vida terrestre en el espacio, para que se desarrolle en planetas jóvenes de sistemas solares ubicados a muchos años luz de distancia. Si dicha empresa fuese realmente posible, ¿tenemos la obligación moral de hacerlo, para proporcionar a nuestra línea evolutiva la oportunidad de continuar de manera indefinida?
Aunque no nos guste la idea y evitemos pensar en ello, los días de la vida en la Tierra están contados. Obviamente, no sabemos cuántos son, pero es inevitable que los seres vivos que poblamos este planeta nos extingamos en algún momento. Aunque fuésemos capaces de evitar destruirnos mediante alguna guerra nuclear o bacteriológica y el cambio climático resulte ser un cuento para asustar a los niños, en algún momento -dentro de miles de millones de años- el Sol se expandirá y en el proceso arrasará el planeta. No habrá nada que hacer. Cada planta y animal de la Tierra morirá, sin importar su tamaño o el escondrijo en que se encuentre. A pesar de nuestros esfuerzos, especulaciones y de lo que parecen indicar algunas sondas planetarias que hemos enviado a los planetas y lunas del Sistema Solar, lo cierto es que nuestro planeta es -hasta ahora- el único sitio del Universo que posee organismos vivos. Hasta donde sabemos, cuando desaparezca de la Tierra la vida habrá desaparecido del Universo. ¿Podemos hacer algo para evitarlo? Probablemente.
Visto en Neoteo: Sembrar vida en el espacio: ¿Una obligación moral?Para Michael Mautner, un profesor de Química de la Virginia Commonwealth University, sembrar la vida por el Universo no es sólo una opción, sino una verdadera obligación moral. Para Mautner, los casi 4 mil millones de años de evolución que cargamos sobre nuestras espaldas nos confieren el derecho y la obligación de propagar la vida. Después de todo -dice el profesor- el propósito último de la vida no es otro que la auto perpetuación. ¿Como podríamos llevar vida a otros rincones de la Galaxia? ¿Somos capaces de enviar organismos que puedan reproducirse a planetas lejanos? Mautner dice que la elaboración de misiones encargadas de realizar tareas de "panspermia dirigida" pueden lograrse con la tecnología actual. "Tenemos la obligación moral de elaborar planes para la propagación de la vida, incluida la transferencia de la vida humana a otros sistemas solares que puedan previamente modificarse a través de la actividad microbiana, para que sean capaces de desarrollar y sostener formas de vida compleja", explica Mautner. "Asegurar el futuro de la vida puede dar a nuestra existencia un propósito cósmico", se entusiasma.
Mautner ha publicado un interesante artículo en el Journal of Cosmology, donde explica en su plan. La estrategia básica consiste en depositar una serie de organismos primitivos sobre los planetas potencialmente fértiles de todo el universo. Al igual que las primeras forma de vida que aparecieron sobre la Tierra, organismos simples como las cianobacterias podrían ser utilizados como "semillas" en otros planetas, enviándolos allí para que digieran los gases tóxicos (como el amoníaco y el dióxido de carbono que abundaba en la Tierra primitiva) y producir otros, como el oxígeno, necesarios para la evolución de especies más complejas. Mautner cree que podríamos incrementar nuestras posibilidades de éxito si las "cargas microbianas" que enviamos incluyesen una variedad de organismos con diferentes tolerancias ambientales, y robustos organismos multicelulares como para acelerar el proceso de la evolución. Estos organismos pueden ser incluso depositados sobre asteroides y cometas que harían las veces de vehículos interestelares, o directamente enviados a los planetas de destino a bordo de sondas espaciales.
Puede sonar como un plan ambicioso, dado que apenas si hemos comenzado a enviar robots a los planetas de nuestro sistema, pero puede que dentro de no muchos años podamos hacer lo que propone en profesor. Mautner ha identificado "terrenos fértiles potenciales", incluidos algunos planetas extrasolares, discos de acreción girando alrededor de estrellas jóvenes o nubes interestelares que contienen los materiales necesarios para crear -algún día- estrellas. La misión Kepler, por ejemplo, puede identificar cientos de planetas extrasolares compatibles con algunas formas de vida simples de la Tierra, y los astrónomos ya conocen la ubicación de varios discos de acreción y nubes interestelares que podrían servir como blancos. Algunos de estos hábitats potenciales se encuentran en el rango de distancias comprendidos entre 20 y 500 años luz. El punto de vista de Mautner parece tener sentido. Después de todo, sería una verdadera lástima que algo tan valioso como la vida desaparezca completamente junto con la Tierra.
Sin embargo, puede que no sea un proyecto para tomarlo a la ligera. En primer lugar, no estamos completamente seguros que en los destinos elegidos no exista alguna forma de vida autóctona. Apenas si somos capaces de determinar la existencia de exoplanetas, así que mal podemos saber si están poblados de alguna forma de vida local o no. ¿Qué efectos tendría el "desembarco" de una colonia de cianobacterias terrestres en un planeta cuyas formas de vida están comenzado a evolucionar? Podría darse el caso que intentando propagar la vida, acabamos con la diversidad que muy probablemente pulula ahí fuera. Obviamente, creer que podemos hacer algo tan ambicioso como "llevar la vida de la Tierra al resto del Universo" está completamente fuera de nuestro alcance. Solo la Vía Láctea, nuestra galaxia, tiene unos 100 mil años luz de ancho. Y las distancias que nos separan de otras galaxias son varios ordenes de magnitud mayor. ¿Cuándo podremos enviar algún organismo a cada planeta del Universo? Posiblemente nunca. Pero si encontramos algunos sitios deshabitados y logramos insuflarles vida, estaremos asegurando -al menos durante un poco más de tiempo- la existencia de la vida terrestre. ¿Vale la pena el esfuerzo? Posiblemente. ¿Qué crees?
El fin del Universo puede estar bastante más cerca de lo que creíamos hasta hace solo unos meses. Los físicos saben que el aumento de la entropía convertirá, más tarde o más temprano, todo el Universo en un páramo helado en el que el movimiento de todos los átomos y partículas que lo conforman será nulo. Basándose en nuevas observaciones y cálculos, un equipo de físicos de Australia ha determinado que la "muerte del calor" se encuentra bastante más cerca de lo que pensábamos.
A medida que pasa el tiempo, el Universo se va enfriando. Comenzó su existencia hace miles de millones de años a partir de una súper explosión -el Big Bang- con un tamaño diminuto y una temperatura increíblemente elevada. Cada segundo que pasa, el Universo se expande -y enfría- un poco más. Los científicos pueden interpolar los datos existentes y combinarlos con las teorías físicas más modernas para calcular en qué momento se detendrá la expansión. Cuando eso ocurra, su temperatura uniforme será de cero grados Kelvin (unos 273 grados centígrados bajo cero). Este proceso de "enfriamiento", a veces llamado "muerte del calor", se conoce también como entropía.
Obviamente, la vida en un universo en el que la entropía ha alcanzado su valor máximo es imposible. No importa la tecnología de la que se disponga: en un escenario donde no hay diferencias de energía (calor o la que fuese) entre dos puntos diferentes, no hay manera de obtener ninguna clase de "trabajo". Estamos condenados, y lo sabemos desde hace tiempo. Se ha calculado que si la densidad del Universo es menor que tres átomos por metro cúbico, el Universo se expandirá indefinidamente y será condenado a una muerte fría en medio de la oscuridad más absoluta en unos 35 mil millones de años.
Pero los nuevos cálculos, que toman en cuenta la masa de los agujeros negros y otras delicadezas por el estilo, demuestran que ese tiempo puede ser bastante más corto. Esto se debe a que cuanto mayor sea la densidad promedio, mayor será la atracción gravitatoria entre todas sus partes y más rápido se detendrá la expansión. Algunos creen que la densidad del Universo es suficiente como para provocar un derrumbe luego que la etapa de expansión finalice, originando lo que se llama un Big Crunch (por contraposición al Big Bang) dentro de eones. Pero los datos actuales no parecen indicar tal cosa.
Si comparásemos el tiempo estimado de vida del universo utilizando una escala humana, en la que una persona puede -con suerte- esperar vivir unos 90 años, el nuevo cálculo le habría acortado la expectativa de vida a solo 50 años. Pero no parece ser un motivo de preocupación inmediato, ya que dicha "fecha de caducidad" sigue encontrándose a miles de millones de años de distancia, y aún queda tiempo para disfrutar de las películas de Chuck Norris.
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Por lo que, ahora tenemos disponibles cualquier tipo de célula. Por lo que las posibilidades son infinitas.
Hay tres tipo de terapias:
* Reduce líneas de expresión.
* Mejora la microcirculación de la piel dando efecto de hidratación y efecto lift suave.
* Mejora tono muscular.
* Regula funciones hormonales.
* Incrementa pontencia sexual.
* Mejora desempeño físico.
ALTO RENDIMIENTO
* Mayor potencia y rendimiento fisico-mental.
* Apoyo al incremento de masa muscular.
* Recuperación de lesiones crónico degenerativas.
ESPECIALIZADO
* Afecciones al sistema cardiovascular (infarto, angina, hipertensión, etc).
* Afecciones pulmonares (fibrosis, EPOC, asma, eficema, etc).
* Regulación Hormonal (depresión, insomio, hipotiroidismo, menopausia, etc).
* Obesidad y sindrome metabólico.
* Afecciones Osteoarticulares.
* Diabetes y sus complicaciones.
* Enfermedades autoinmunes (lupus, miastenia, etc).
* Compensar y ajustar los cambios hormonales que se presentan en hombres y mujeres mayores de 40 años.
* Coadyuvante en el tramiento post quimioterapias.
* Entre otros
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